La contracción de la actividad de Argentina el año pasado, que se produjo a la par de una profunda devaluación de la moneda local, tuvo su réplica en un retroceso del país en el ránking de las economías más importantes del mundo, pasando del puesto 21 al 26.

 

 

En 2017 el PBI registró un crecimiento de 2,9%, el dólar quedó atrasado respecto de la inflación, ya que la divisa se encareció un 17%. Esto se dio frente a un incremento promedio de los precios minoristas de 24,8 por ciento.

Es por eso que el PBI argentino fue calculado en aquel año en unos 637.557 millones de dólares, que posicionaron a la Argentina como la 21° economía más grande del mundo, según datos del Fondo Monetario Internacional publicados en sus Perspectivas de la Economía Mundial (World Economic Outlook) de octubre pasado.

 

En tanto, el año pasado sucedió a la inversa: mientras que la inflación creció un 45% anual, la divisa norteamericana mayorista se incrementó un 102%.

 

De esta manera, el PBI argentino del año pasado fue 475.429 millones, un 25,4% o 168.128 millones menos que el año anterior.

 

Para el año que comienza, y con un pronóstico a la baja, según fuentes, el FMI estima otra caída de la economía argentina, lo que podría llegar a posicionarla aún cuatro puestos más abajo: en el lugar nº30.

Carolina Bisgarra