La Selección argentina de fútbol pagó esta noche un alto costo por su falta de efectividad en ataque y se quedó sin final de Copa América, al perder por 2-0 frente al dueño de casa, Brasil, en Belo Horizonte, en una de las semifinales del certamen.

 A los 18 minutos del primer tiempo Gabriel Jesús puso en ventaja al conjunto brasileño y a los 25 del complemento liquidó el pleito Roberto Firmino en un colmado estadio Mineirao, donde el equipo nacional estrelló un cabezazo en el travesaño, un tiro en un palo y mereció mejor suerte.

 Ahora, los dirigidos por Lionel Scaloni jugarán el próximo sábado desde las 16:00 el partido por el tercer puesto en San Pablo frente al perdedor del duelo de este miércoles entre el campeón defensor Chile y Perú, que jugarán en Porto Alegre la otra semifinal de la competencia.

En tanto, Brasil, que hasta el segundo gol solamente había pateado dos veces al arco, disputará el próximo domingo en el estadio Maracaná de Río de Janeiro la final del certamen contra el vencedor del encuentro de mañana.

De esta manera, la Selección nacional, que jamás pudo vencer a su clásico rival sudamericano en un encuentro oficial en territorio brasileño, volvió a tropezar en su ambición de terminar con una sequía de títulos que se extiende desde 1993, cuando ganó la Copa América de Ecuador.

En un primer tiempo que comenzó desprolijo y acelerado, con Brasil tratando de manejar la pelota y la Argentina, de impedir que se conecten los más habilidosos de «La Canarinha».

En ese contexto, el equipo albiceleste logró recuperar un par de balones en terreno brasileño y a los 12 minutos Leandro Paredes probó al arco desde media distancia y su disparo se perdió apenas por encima del travesaño.

 Seis minutos más tarde, Lautaro Martínez no logró «aguantar» la pelota en la mitad de la cancha con Argentina saliendo del fondo, se la birló Dani Alves y armó una gran jugada para que Roberto Firmino asista a Gabriel Jesús, que empujó el balón al fondo del arco entrando por el medio: 1 a 0.

El partido continuó siendo trabado y cortado debido a infracciones, pero incluso en medio de ese escenario a simple vista desfavorable, comenzó a gravitar el astro Lionel Messi, que apareció por momentos en todo su esplendor.

Al rosarino se lo extrañaba en este certamen y sobre el tramo final del primer tiempo generó los mejores movimientos de ataque para los dirigidos por Scaloni.

 A los 29 envió un tiro libre al área que «peinó» Sergio Agüero y la pelota se estrelló en el travesaño con Alisson vencido y minutos más tarde la «Pulga» armó un «jugadón» por la derecha y el «Kun» se equivocó al querer patear él cuando Messi le cedió la pelota, probablemente esperando la pared.

En el segundo tiempo, Argentina mantuvo el envío del final de la etapa inicial y arañó el varias ocasiones más el gol de una igualdad que largamente merecía el equipo a esas alturas del encuentro en Belo Horizonte.

 A los 4 Martínez no le pudo dar potencia a un remate de mediavuelta y contuvo Alisson abajo, a los 6 Rodrigo De Paul pateó por encima del larguero tras una magistral cesión de Messi y a los 12 la «Pulga» estrelló un tiro en el palo derecha entrando al área por la izquierda y luego era cuestión de soplarla en un centro atrás que cruzó toda el área chica: no pudo ser.

Entretanto, Gabriel Jesús ensayó una fantasía frente al área argentina y cedió para Coutinho que remató por arriba.

Fue el mejor momento del partido para Argentina, a la que los cambios que introdujo Scaloni -una vez más- no le cayeron bien y fue entonces cuando luego de ese torbellino albiceleste del primer cuarto de hora del complemento, Brasil aprovechó que el equipo nacional quedó mal parado en defensa y facturó.

 Primero Alisson le descolgó un tiro libre de un ángulo a Messi a los 21 y a los 25, con Argentina desbalanceada, Gabriel Jesús se mandó una corrida bárbara por la izquierda para asistir a Roberto Firmino por el medio: 2 a 0.

 El segundo tanto significó un mazazo para la Selección, que no logró recuperarse y así transcurrieron los minutos finales de este «superclásico» sudamericano, con Brasil tocando la pelota y Argentina masticando bronca y lamentándose por todas esas jugadas de ataque que no logró capitalizar.

También dejó para el análisis dos maniobras polémicas el partido, por aparentes infracciones dentro del área sobre Agüero y Nicolás Otamendi, una antes y otra después del segundo tanto de Brasil: en ambas, el árbitro ecuatoriano Roddy Zambrano desistió de recurrir a la asistencia del VAR.

NG