En el Gran Buenos Aires los aumentos llegaron a niveles exagerados como en el caso de la leche, los productos lácteos y los huevos (+85,7%) o la manteca, grasas y aceites (+71,7%). Pero también crecieron fuertemente azúcar, dulces, chocolate y golosinas (+60,1%), carnes y derivados (+56,7%) y pan y cereales (+54,5%), según el último informe de la Universidad de Avellaneda (UNDAV).

El estudio destaca como el precio de los alimentos supera de forma considerable al valor de los salarios. «Desde 2015 se observa cómo la evolución del Salario Mínimo Vital y Móvil ha tendido a descender en términos de poder adquisitivo prácticamente ininterrumpidamente. En especial a partir del 2018. El mismo ha caído un 24% desde diciembre del 2017 y 36% desde mediados del 2015».

Por el lado de las bebidas no alcohólicas, el informe destaca la escalada de los precios del café, té, yerba y cacao (+70,2%), pero también de aguas minerales, gaseosas y jugos (+56,6%).

Desde la UNDAV, detallan que en la medida que aumentan los precios, se produce la pérdida de puestos de trabajo y del poder adquisitivo de los salarios, crecen la pobreza y la indigencia, lo que en el último período llevó a distintos sectores sociales y políticos a exigir que el Gobierno Nacional y el provincial declaren la emergencia alimentaria, al tiempo que -como en 2001- surgen y se reproducen los clubes de trueque.

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