María de los Ángeles Caridi era una de las doctoras que integraba el cuerpo médico perteneciente al Centro Gallego de Buenos Aires, emblemática institución sanitaria porteña, donde trabajó durante dos décadas y media como coordinadora en la unidad de terapia intensiva.

En 2016, enfermó de cáncer. En simultáneo, descubrió que el nosocomio no efectuaba las contribuciones necesarias para el servicio de seguridad social: situación que cercenó la posibilidad de utilizar una compañía de medicina prepaga correspondiente por ley.

Varios trabajadores del establecimiento padecieron la misma problemática: aportes adeudados, enormes saldos pendientes en materia de salarios, liquidaciones e indemnizaciones finales sin pagar en múltiples ámbitos a pesar de los acuerdos homologados por el Ministerio de Trabajo.

Tras una severa crisis financiera, comenzó a ser gerenciado por BASA Salud en mayo de 2019. La firma asumió la responsabilidad de abonar los pasivos contraídos con anterioridad, sueldos pendientes y liquidaciones finales, entre otros rubros. Sin embargo, no cumplió con ninguna de las obligaciones contraídas.

“Mi madre murió luego de efectuar su tratamiento en hospitales de la red pública. Muchas familias como la mía quedaron desamparadas e incluso abandonaron sus reclamos ante la desidia de la compañía por su falta de respuestas”, reveló el hijo de la médica fallecida, Juan Martín Rosso.

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