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Opinion

El rumor bomba que Cristina se bajaría, descoloca al Gobierno

*Por Jorge Joury

Llama la atención el silencio de Cristina Kirchner frente a la polémica caliente por el Presupuesto 2019 . Pero en las últimas horas una versión brotó por debajo de las baldosas con el ímpetu suficiente como para provocar un temblor en la Casa Rosada. También el rumor traspasó las paredes de la gobernación y llegó hasta el despacho de María Eugenia Vidal. Desde el Instituto Patria, el búnker de la ex presidenta, alguien lanzó un misil: CFK estaría dispuesta a bajarse de la carrera electoral el año próximo, con tal de lograr la unidad del peronismo y así poder eyectar a Macri del sillón de Rivadavia. Por ahora nadie confirma la especie, pero hay movimientos extraños que la robustecen y conviene analizar.
Son muchos los que sostienen que Cristina está convencida que el Presidente no podrá remontar la decepción de la mayoría de la gente, incluso la clase media que lo votó, frente a los pésimos indicadores económicos y sociales, así como el endeudamiento, que seguramente serán determinantes el próximo año en las urnas.
De darse esta situación, Marcos Peña tendrá que elaborar otra estrategia ya que la tan mentada polarización entre ella y Macri dejaría de ser la carta ganadora de Cambiemos en el 2019. Hasta en Wal Street evalúan la posibilidad cierta de la vuelta del peronismo al poder y se lo comunicaron al propio ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
Frente a este cuadro de situación, desde Balcarce 50 comenzaron a instalar en los medios la denuncia de un “pacto de impunidad” de la senadora con el peronismo federal o de centro. La teoría que esbozan desde el oficialismo es que ella no iría de candidata para que el justicialismo unido venza a Macri. Como contrapartida, la negociación implicaría -según el Gobierno- que le garanticen no avanzar judicialmente contra ella, ni sus hijos Máximo y Florencia.
El argumento de los operadores de Peña es el mismo que repetía en Brasil la oposición a Lula da Silva, cuando hablaban de un supuesto contubernio del líder del PT con sectores de izquierda para apoyar a un único candidato a cambio de su libertad. También hay que mencionar que en nuestro país existe un antecedente exitoso que fue la denuncia del pacto militar-sindical que Raúl Alfonsín disparó contra el peronismo en la campaña del 83.
Ahora la Casa Rosada empezó a fogonear la idea de un “Pacto de Impunidad” entre Cristina y el sector que integran Sergio Massa, Miguel Pichetto y los gobernadores, para detonar un posible acercamiento y mantener viva la candidatura de la ex presidenta.
Frente a la imposibilidad de mostrar números optimistas en la economía, Peña sostiene que necesitan a Cristina para garantizar la reelección de Macri. Por eso, buscan incomodar a Sergio Massa, Miguel Pichetto y a los gobernadores al denunciar ese supuesto pacto de impunidad y dejarlos expuestos en caso de que acuerden llegar a una interna que incluya al kirchnerismo.
Hay quienes aseguran que en la reunión de Cristina con el Movimiento Evita, la ex jefa de Estado habló de las PASO como formato electoral pero nada dijo de su candidatura. Ellos no mencionaron las primarias que alguna vez le reclamaron a gritos y dijeron que esponsorean a Felipe Solá para 2019.
Resulta sugestivo que tras más de dos años a cara de perro, Cristina Kirchner y los jefes del Movimiento Evita, Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro, volvieron a verse cara a cara. Ocurrió la semana pasada en las oficinas del Instituto Patria. “Es más importante ganarle a Macri que las diferencias que podemos tener”, le dijeron, con libreto calcado, en el entorno K y en el Evita. Alberto Fernández, ex jefe de Gabinete K que recuperó el rol de operador todo terreno de otros tiempos, arbitró en la charla del “reencuentro”.
Tras la reunión, desde el Evita deslizaron una frase muy sugestiva: “Hay que armar un gran frente que exceda al peronismo, que sume a fuerzas que fueron históricamente aliadas y no aliadas del PJ. si queremos ganar y sobre todo volver a gobernar”. También proyectaron un diagnóstico muy duro : “Se viene una crisis tan o más grave que la del 2001. Es el peor momento social desde 1983, y todo irá empeorando. Hay que prepararse”.
Fuentes responsables señalan que hay un sector de Unidad Ciudadana que empezó a decirle a Cristina que debería arreglar. Se apoyan en la última encuesta de Julio Aurelio, que preocupó en la Rosada porque la puso en pie de igualdad con Macri.
Los más entusiastas plantean que Cristina puede ayudar a construir un camino hacia el triunfo. Argumentan que si Macri gana en 2010 no va a parar hasta meter presa a Cristina y sus hijos.
Una de las estrategias que se manejan es un acercamiento a Massa, que desde el Frente Renovador hasta ahora niegan que haya comenzado, pero no con demasiado énfasis.
El clima en el kirchnerismo hoy es más hacia un acuerdo que a generar confrontación. Procuran no agredir a Massa ni a otros referentes como Daniel Scioli que se acercan al peronismo de centro.
Massa aseguró en las últimas horas que Argentina está preparada para otro Presidente y otro Gobierno. “Sí que hay otro camino, aunque Macri se postule para mantener un rumbo fracasado y doloroso”. Y agregó: “El camino de Cambiemos no tiene salida, ni futuro, ni solución. Argentina está preparada para otro Presidente y otro Gobierno. Hay alternativa”.
En tren de especulaciones, otra de las señales a tener en cuenta es que la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, sorprendió diciendo que tal vez lo mejor sería “que Cristina no vaya” de candidata y de su aval a otro. Aunque en esa lista vetó tanto a Rossi como a Solá, mientras que trató a Grabois de “pituquito”. El clima electoral empezó a calentar motores y por ahora nada es seguro.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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