Diego Sztulwark, investigador y escritor, dialogó en exclusiva con La 97.7 respecto del 17° aniversario de aquel 19 y 20 de diciembre de 2001.

 

 

«Son dos días que evocan un momento muy importante de la historia argentina; es más de lo que hemos podido narrar. Normalmente se habla en términos dramáticos, de una crisis oscura, de la que se salió con muchos muertos; un período donde la falta de trabajo, hambre y desocupación, cierres de espacios productivos y desarticulación de la nación; también lo político mismo se oscureció», dijo el experto y añadió: «El ‘que se vayan todos’ generaba terror de estar en la calle a los políticos; nada de mantuvo en pie».

 

En ese sentido señaló que: «Todo eso tiene una parte positiva pero es difícil de rescatar por lo dramático de la situación, pero si se remonta lo ocurrido en los 90 con el menemismo; privatizaciones, ajuste, desempleo, en ese momento hubo una experiencia de organicación popular inédita y democrática. Eso permitió que ese período tan cruel y de tanto sometimiento pudiera ser respondido por el pueblo argentino, interrumpido, contestado. Con algunos colegas hablábamos de un ‘poder destituyente de la multitud’; gente que quería que Cavallo y De La Rúa se vayan», y concluyó: «Recordemos que hubo cinco presidentes en muy poco tiempo, es decir que hubo una gran capacidad de decir ‘no’; es una posibilidad que tenemos ante gobiernos injustos.»

 

Respecto de la utilización de la palabra ‘crisis’ para referirse a este período de la historia, sostuvo: «Es un término implementado por los medios de comunicación; si por crisis entendemos un momento de caos social donde nuestras vidas pierden referencias y nos encontramos en desesperación, entonces la palabra crisis está siendo utilizada desde una idea positiva del orden; siempre el poder utiliza esta palabra para asustarnos, es una amenaza, es lo que está por venir, ‘a vos te bajo el salario, aceptalo porque te podés quedar sin trabajo'».

En ese sentido agregó: «Yo creo que en momentos como esos, la crisis se vuelve positiva, ya no es más un concepto que utiliza el orden para amenazar, sino es algo que viene desde abajo, desde las clases populares organizadas para asustar a los poderosos, se invierte, el amenzado es el político con poder, y pasa a tener miedo a un país que no conoce; un país ingobernable. Y esa idea de crisis la rescato, porque es la amenza que tenemos los muchos para señalarles a los podersos que la situación es inaceptable. Si podemos utilizar esta palabra como una posibilidad democrática está muy bien usado».

 

«Más allá de lo que pase en las próximas elecciones, si uno reflexiona la historia reciente del país, se puede encontrar que si uno reflexiona, los puntos de inflexión y los momentos más luminosos no tienen que ver con uan dinámica electoral sino insurreccional», advirtió el escritor: «Pensemos en el año 45 en octubre, en el cordobazo en el 69, pensemos en las prácticas de los organismos de DDHH, en el 2001 y en el movimiento de mujeres, y también pensemos que Macri abandonó el poder de aplicar el programa gradualista en el momento en que endiciembre de 2017 un montón de personas le hace pagar un alto costo político en la calle por implementar una ley neoliberal de reforma previsional», y puntualizó: «Los puntos de inflexión en argentina son callejeros y tienen que ver con la invención popular y la dinámica electoral es una variable muy importante pero no es excluyente; pero la suerte de los programas políticos se determinan en la calle».

 

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